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Educar-nos para Emprender es mantenernos al frente de nuestros sueños

¿Cuáles son tus sueños más locos?

Nos sorprendió que esa pregunta se la están haciendo a estudiantes en 14 colegios de Nueva York y Washington a partir de un proyecto fascinante denominado “El Proyecto del Futuro”. ¿De qué trata? El proyecto nació en 2010 con la misión de dar a jóvenes y niños el coraje y las herramientas para conseguir cosas más allá de buenas notas.

Lo que empezó como un plan para hacer acompañamiento de escuelas con bajo desempeño, vió la posibilidad de dar un paso atrás y entender que desarmando y entendiendo las pasiones y sueños de los jóvenes podría crearse un modelo que les permita pensar en las posibilidades, que son infinitas, antes que en el potencial de lo que hacen.

“El proyecto del futuro” está sacando adelante todo tipo de proyectos, desde danza-tones hasta revistas de arte que más acá del hecho de “acelerar el proceso emprendedor”, estimula el Mindset de los jóvenes para pensar en la acción a partir de la pasión como la primera posibilidad.

¿Qué lecciones podemos aprender sobre esta forma de educación?

 

La importancia de los sueños.

¿Qué realidades queremos crear nosotros mismos? ¿en qué mundo queríamos vivir cuando éramos pequeños? Más allá de un sentido de nostalgia, es necesario rescatar los valores detrás de esos sueños e interiorizarlos, solo así podremos dar un primer paso de manera consciente. Nuevas generaciones comprometidas con sus sueños desde que éstos son pequeños creará generaciones de personas dueñas de sí mismas con la capacidad de accionar cambios consientes. ¿es tarde para empezar?

La importancia de la pasión.

Se habla todo el tiempo de hacer lo que nos apasiona y descubrirlo no parece tan fácil ¿Nos lo preguntaron cuando éramos niños? En “El proyecto del Futuro” se crean entornos con todo tipo de expresiones que no solo incentivan la creatividad, también permiten trabajar desde lo que les gusta a los jóvenes en un sentido cotidiano.

Cuando se menciona la importancia de actuar a partir de las pasiones no se pide comenzar desde el principio con un sentido misional, eso empezar por el final. ¿A qué se refieren con esto? No es tan común ni tan natural que alguien saque adelante una empresa de tecnología revolucionaria porque esto le apasiona sin antes haberse permitido pasar horas interactuando y entendiendo a la tecnología. Después de descubrir nuestras pasiones, las alimentamos en nuestra cotidianidad y después encontramos herramientas para hacerlas parte de nuestro proyecto de vida, y no al revés.

El arte de Delegar

Cuando entrevistamos a Gustavo de la Vega para nuestro segundo episodio de Empréndete, llamó mucho la atención esta idea que ha tenido ideas encontradas: delegar.

No es gratis haber mencionado en tantos capítulos la escena que nos pintó Gustavo de un jefe tomando caipiriñas en las Playas de Ipanema mientras todos trabajaban duro, que, aunque para muchos trae consigo el imaginario del jefe autócrata, vago, que no da ejemplo y guarda consigo dichos como “el que tiene tienda que la atienda”, tiene detrás un conjunto de ideas que pueden ser la clave que muchos emprendedores están buscando y que, incluso, puede ser la principal diferencia entre emprendimientos que se quedan pequeños y grandes empresas.

La proactividad de los emprendedores es admirable, pero puede llegar a ser estúpida si no aprenden a delegarla.

Aunque suena fácil, y parece obvio que para crecer tienes que conseguir personas idóneas y comprometidas a las cuales entregar responsabiliades para dejar de dedicarte a lo urgente y pensar en lo estratégico, pasa que delegar muy rápido puede ser un suicidio y que hacerlo tarde, además de costoso, es letal.

Por eso en Empréndete volvimos a escuchar las entrevistas que hablaron al respecto y leímos qué dicen los expertos ¿a qué se refieren con delegar? ¿Cuándo es el mejor momento para hacerlo? ¿a quién delegar? Encontramos, al fin, cosas como estas:

¿Qué es delegar?

Para empezar, nos referimos a ‘delegar’ con la acción de entregar a otros autoridad, funciones, tareas y decisiones particulares alrededor de un tema. Dicho esto, no nos referimos a la entrega única de tareas -estilo checklist- sino a la cesión de autoridad, entendida como la posibilidad que tiene el otro de tomar decisiones.

¿Cuál es el riesgo de no delegar?

Un estudio del Harvard Business Review muestra que los empresarios gastan el 41% de su tiempo diario en cosas “perfectamente delegables”. El costo de oportunidad de ese tiempo, que podría ser usado en acciones que tengan más impacto en la empresa, hace tremendamente costoso lo posesivo que puede ser un emprendedor con su trabajo. – se trata de hacer tiempo para trabajo que valga la pena-.

Por otro lado, y esto va un poco más allá del trabajo fácilmente delegable (casi siempre operativo), cuando acaparas todas las decisiones importantes de tu empresa, estas creando una cultura que te pone en el centro de manera exagerada, lo que crea una dinámica de trabajo altamente dependiente de ti. Esto lleva a una empresa incapaz de trascender generaciones y, peor aún, incapaz de sobrevivir sin ti.

Bien dice Francisco García que las primeras vacaciones que tiene un emprendedor 100% tranquilo es su primera realización personal, no por la obvia tranquilidad del comentario, sino porque ha logrado que, sin su presencia, la empresa opere de manera normal. Como cuando sueltas la bicicleta de tu hija y ella pedalea sola.

¿Cuándo delegar?

La pregunta del millón. Es fácil delegar cuando ya eres grande porque es parte del “crecer” de las empresas, pero cuando estás en ese proceso, que normalmente es lento y cuidadoso, es muy importante tomar las decisiones con dedal.

¿No tienes tiempo ni para delegar? Este es el síntoma perfecto de que hay que hacerlo, lo cual implica, además, la necesidad de encontrar el tiempo necesario para hacerlo con cautela. Si no tiene tiempo no lo haga con prisa.

Muchos hablan de delegar como una acción que debe ser proactiva y no reactiva. Es decir, antes de que sea obviamente necesario hacerlo, menos traumático y más costoso. Para lograrlo, recomiendan hacer un listado juicioso y tan detallado como sea posible de las tareas diarias de la empresa y contrastarlo con la sensibilidad (riesgo) que puede tener delegarlo a alguien más.

Recomendamos hacer este test que encontramos en inglés.

¿A quién delegar?

Para empezar, mucho miedo a entregar responsabilidades puede ser síntoma de un nivel muy bajo de confianza al equipo de trabajo. Recomiendan hacerlo basado en habilidades, pero antes de eso, en el compromiso de los opcionados con lo que hace la empresa.

Al respecto, el gran Richard Branson centra su éxito en el saber delegar y antes, en encontrar gente más hábil que tú, que entienda tus ideas, comparta tus valores y quiera llevarlos a otro nivel. Esto, claro está, sin perder conexión con lo que hace el negocio para detectar cuando algo ande  mal.

 

Lo que el golf le puede enseñar a un emprendedor

Además del indiscutible cliché de que “los grandes negocios se hacen jugando golf” que relaciona este deporte con altos ejecutivos, grandes acuerdos, alianzas o ventas empresariales y que se refuerza en libros como “Cómo hacerse rico” de Donald Trump, la entrevista que le hicimos a Ana María Arciniegas nos muestra que el deporte inventado en escocia hace 270 años tiene mucho que enseñarle a los emprendedores.

Para la mayoría de deportes el escenario es un campo de batalla, y como están diseñados para competir, toda acción, sea una cesta, un tiro penal, un drive o un Home Run está encaminada en afectar a un contrincante, lo cual genera una estructura mental enfocada en el oponente y en cómo disminuirlo.

Los grandes negocios se hacen jugando golf porque cada uno es responsable de su propio desempeño; todos juegan con los mismos palos, las mismas pelotas y los mismos tees, lo cual te deja enfocar energía en construir-te, en mejorar tus movimientos, en ti mismo.

Aunque es claro que el mundo de los negocios no es un típico juego de golf y que la competencia es parte del día a día del emprendedor, a veces gastamos más tiempo viendo a la competencia a la que queremos “vencer” que construyendo a la organización que debe hacerlo. Los demás deben ser referentes y deben estar en el radar, pero un mindset enfocado en ser mejores por amor propio y no por un sentido natural de competencia, puede ser un factor definitivo de éxito personal y empresarial.

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