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¿Por qué es la perseverancia la gasolina de tu emprendimiento?

Creo que no cabe ninguna duda que todo proceso de emprendimiento independientemente de su modelo de negocio requiere esfuerzo, dedicación y sacrificio. Un emprendedor lucha cada día para que su modelo de empresa sea una realidad en el mercado. Es una persona que vive dificultades, aventuras y retos las 24 horas del día, y aquí es muy importante tener en cuenta este detalle. ¿Qué tanto de perseverancia se necesita?

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La innovación no es una moda

¿Qué es innovar?

Por: Natalia Tolosa

En el momento de introducirnos en el mundo del emprendimiento o crecimiento y desarrollo de una empresa, nos encontramos sin duda alguna con la famosa y tan mencionada Innovación. Nos topamos con tantas versiones y definiciones que termina siendo un concepto abstracto que da como resultado el que hoy cualquiera que sea diferente o creativo se crea innovador. Y eso, no es tan fácil.

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La cultura se come viva a la Estrategia

Ideas are cheap – and tasty too. Culture eats them even before its pre-breakfast morning run.

Bill Aulet, Martin Trust Center for MIT Entrepreneurship

 

La entrevista que le hicimos a Bill Aulet evidencia cómo todo al final, o, mejor dicho, al principio, recae sobre los equipos.

Esto precisamente porque las ideas, los procesos, las ventas, lo urgente y lo importante es ejecutado por individuos que se comportan como parte de un todo coherente gracias a la cultura, que no es más que la operacionalización de los valores de una compañía.

El primer emprendimiento de Bill no fracasó como una organización sostenible y escalable por tener un mal producto ni una mala tracción de clientes, falló porque no había un propósito significativo que creara unidad en el equipo. En otras palabras, como muchos emprendimientos que mueren día a día, no había un equipo listo para hacer lo que había que hacer para sobrevivir.

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Aunque la importancia de la cultura suene obvia, es necesario entender qué es, qué han hecho las grandes compañías para desarrollarla y por qué esto debe importar a los emprendedores desde el comienzo.

La cultura es, quieras o no

Para comenzar, no hay organizaciones con cultura y organizaciones sin cultura organizacional. Mejor dicho, la cultura se desarrollará, quieras o no.

Por esto la importancia de tener conciencia y tomar acciones deliberadas que moldeen desde el principio la forma en la que se trabaja.

La cultura es principalmente creada por los fundadores, y cuando es eficiente, ejecutada con coherencia desde el día cero.

No se trata de crear una empresa, vender millones, crecer y entonces desarrollar programas robustos de gestión humana. Se trata de entender que para crecer es necesario que un equipo la interiorice, y que eso solo ha ocurrido cuando se traduce en acciones.

Adicionalmente, la creación eficiente de cultura no depende de la coherencia que tengan los valores que escribas y pegues en la pared al lado de la misión y de la visión, sino de la coherencia de la misma con las acciones diarias.

La cultura es todo menos teórica, se enseña con el ejemplo y se reproduce a sí misma con acciones coherentes e incluso, muchas veces, deliberadas.

Una cultura clara y arraigada guía las decisiones de los empleados y genera coherencia en sus acciones, pero eso requiere de una previa coherencia en las acciones del líder.

La cultura no son beneficios

Cuando vimos las oficinas de las grandes compañías tecnológicas de Silicon Valley con mesas de ping pong, tableros por todos lados, refrigeradores llenos de cerveza y consolas de Xbox, es fácil creer que estos espacios soñados de trabajo son el camino a la cultura organizacional del futuro, y de manera directa, no es así.

Estos programas basados en beneficios son parte de una ecuación que solo construye cultura organizacional si se alinean en la forma en la cual se toman decisiones, se ponen retos, se miden indicadores, etc.

Los beneficios no crean cultura, solamente la refuerzan, pero deben ir en armonía con una forma de trabajo coherente que se construye desde abajo.

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La cultura no es cara

Es normal creer que la cultura organizacional es costosa, y aunque algunas acciones puedan serlo, queremos terminar dejando algunos ejemplos que encontramos de cómo puedes crear desde el comienzo y sin costo, dinámicas que promuevan valores y formas de trabajo.

Escuche a los empleados:

Suena cliché, y aunque 9 de cada 10 jefes digan escuchar a su gente, no es en realidad una práctica común. Hágalo periódica y sistémicamente, propicie espacios de comodidad y confianza y hágales sentir que esas conversaciones sirven para algo; es decir: tome acciones a partir de lo que escuche.

Propicia el desarrollo personal y profesional:

Un estudio de PWC demostró que la oportunidad de crecer personal y profesionalmente fue la razón #1 de los Millennials para escoger un trabajo. Es normal que haya claridad alrededor de qué espera la empresa de tu gente, pero no al revés, además del dinero.

Algunas empresas dedican un momento a la semana para ver y discutir una charla TED, otros promueven “mentoría inversa”, que son simplemente programas donde las personas son mentoras de sus jefes en algo que ellos no saben, propiciando no solo el aprendizaje sino una comunicación más horizontal.

Cree tradiciones:

Un código de vestuario diferente para los lunes, una nueva forma de felicitarnos, un himno todas las mañanas, un lenguaje especial para ciertas cosas, etc.

Cada cosa por separado puede sonar tonto, pero si tiene continuidad y una línea narrativa que lo justifique, crea desde el comienzo una sensación clara: esta no es una empresa como cualquiera. Parte del sentido de pertenencia implica diferenciación.

Empodere, deja trabajar:

Otra palabra de moda, pero no por eso menos importante. Elimine las dinámicas de micro-administración. Entregue retos, confíe un poco aprenda de cómo lo están haciendo.

Informe a la gente de lo que ocurre, la información empodera.

Sea coherente con el diseño organizacional:

Aunque las estructuras 100% horizontales parecen utópicas, empiece a aplanar la suya. No prometa sus empleados trabajo en equipo ni libertad en el trabajo si no puede entregarlo, ellos también son clientes.

Que el espacio de trabajo sea deliberado:

De nuevo, las mesas grandes, lo tableros en las paredes, el refrigerador lleno de cerveza y los espacios de trabajo colaborativo funcionan, pero los espacios cerrados, silenciosos y de trabajo individual también. Esto ocurre siempre y cuando sean con una intención clara.

Entienda qué tipo de personas tiene, qué tipo de dinámicas de trabajo espera propiciar y ordene su lugar de trabajo en coherencia con eso mismo.

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No se enamore ciegamente de su idea de negocio

“El ecosistema de emprendimiento a nivel mundial es una cámara de gas de alabanza para las ideas no probadas.”

Bharat Sethi, founder & CEO at PosterGully

 

9 de cada 10 emprendedores resaltan la importancia de amar lo que hacemos y tener convicción por nuestra idea aun cuando pocos, o incluso ninguno, creen en ella.

De ahí vienen las historias de emprendedores que contra cualquier pronóstico han silenciado a familiares, inversionistas, colegas y hasta sociedades enteras creando negocios gigantes y revolucionarios cuando nadie creía en ellos.

La pregunta del millón es ¿cómo saber si la gente tiene razón? ¿Cuál es la diferencia entre alguien que persevera y un simple terco / testarudo?

La historia ha premiado a aquellos que lo hicieron y esa narrativa nos inspira, pero como correlación no implica causalidad, el hecho de que muchos lo hayan logrado no implica que el que lo intenta lo logra, y en cambio, si miramos con juicio, la misma historia está llena de personajes que pasaron una vida tratando de demostrar que tenían razón, y verdadero o falso, nunca lo lograron.

Para empezar a desenredar el nudo, nos gusta mucho la historia de un hombre que llega a un cajero electrónico por un poco de dinero. Al introducir su contraseña, el cajero le dice que es incorrecta, motivo por el cual, con más cuidado, la vuelve a introducir, llevándose la misma sorpresa. En el tercer intento vuelve a escribir la misma contraseña, que de nuevo es incorrecta y en el cuarto y último, seguro de que el cajero está equivocándose, escribe la misma, bloqueando la tarjeta.

Aunque suene tonto, a muchos nos ha pasado.

Esta es la forma típica en la que actúa un testarudo: haciendo siempre lo mismo, esperando el mismo objetivo que no llega y obteniendo resultados cada vez peores.

De este tipo de personas, con todas sus variaciones, está lleno el mundo de los negocios y el emprendimiento: Todavía muchos creen que no venden porque el consumidor no los entiende.

Esto, que nos avirtió Cristobal Piñera  en el episodio 53 de Empréndete y que Santiago Castro llama “encacorramiento empresarial”, nos invita a observar con mucho juicio lo que pasa en nuestra organización, pues como dice Fred Kiel en su libro Return on Character, “Las empresas que tratan de competir bajo el liderazgo de un líder cualificado pero testarudo se están preparando para perder”.

¿Qué hacer para evitarlo?

Para sortear el ego de las compañías y sus colaboradores, recomiendan someterlas, con un grado de constancia, a escrutinio privado. Ser de vez en cuando los mayores detractores de nuestras ideas y lograr convencernos de nuevo del poder de las mismas es un ejercicio que robustece lo que hacemos.

No se enamore de su idea, enamórese de la necesidad de resolver el problema que su idea resuelve, y entonces si las cosas no funcionan, ponga en el centro el problema, entiéndalo desde nuevas perspectivas y pruebe nuevas formas de hacerlo.

Vigile su reacción a los cumplidos personales y procéselos con cuidado. Manténgase en tierra, manténgase humilde. Escuche con menos convicción al gurú dentro de usted mismo y escuche a otros, a los pesimistas y a los optimistas. ¡Respete y proteja su idea, pero no se enamore ciegamente de ella!

Mientras se inventa y se reinventa el ajuste de su producto en el mercado, no pierda el foco en su propio ajuste en este universo. El emprendimiento nos demanda pivotear nuestro producto y también pivotearnos al espejo.

Mentores y Emprendimiento ¿qué son? ¿Por qué tenerlos? ¿cómo tenerlos?

photomentor

Una de las cosas que más nos llamó la atención en nuestro viaje a Boston fue la materialización de una idea que no entendíamos: la importancia de tener mentores.

En las leyendas del Emprendimiento ya se contó que Mike Markkula, inversionista y ejecutivo de Apple fue mentor de Steve Jobs, que a su vez fue mentor Mark Zuckerberg, y que Larry Page y Sergey Brin de Google tuvieron mentoría de Eric Schmidt.

De igual manera, Pedro Medina y Raúl Manuel mencionaron en sus entrevistas el hecho de tener mentores como una clave de éxito, pero solo cuando lo entendimos como una dinámica normalizada en semejante ecosistema, decidimos preguntar, leer y entender de qué se trata la relación con un mentor.

En el Innovation Competition del HUWIB compitieron jóvenes de máximo 23 años con empresas que están revolucionando el saneamiento global del agua, la forma en que distribuimos vacunas en el mundo, y la problemática de seguridad, delincuencia y abuso a mujeres.

Escuchar también: EP049: PRIMERAS IMPRESIONES DEL EMPRENDIMIENTO EN BOSTON

El ejercicio, además de emocionante e inspirador, nos llevó a una pregunta: ¿qué tienen estos jóvenes en común? Antes del hecho de pertenecer a una de las mejores universidades del mundo o la posibilidad de que sean “genios descomunales” como posibles respuestas (creemos que no es así), entendimos que uno de los detonantes era simple: habían decidido rodearse de los mejores para saltar obstáculos, no en su equipo de trabajo, lo cual haría los costos inviables, pero sí como mentores.

¿cómo debe ser esta relación? ¿por qué tenerla? ¿Cuándo tenerla? Y, sobre todo ¿hasta cuándo tenerla? A continuación, nuestras conclusiones:

 

¿Qué es un mentor y por qué es importante?

Para empezar, un mentor es alguien con más experiencia que sirve a un emprendimiento como confidente, consultor, o consejero durante un periodo de tiempo, normalmente de manera gratuita, con el fin de desarrollar habilidades, ayudar a solucionar problemas o a conseguir objetivos puntuales.

Según un estudio de SAGE, el 93% de los empresarios exitosos admiten que haber recibido mentoría está en la ecuación de su éxito.

¿Por qué? Los mentores son fuentes de experiencia que no encontramos en los libros, nos ahorran energía e incluso nos evitan algunos golpes contra las paredes. Ellos nos dan la oportunidad de acceder a redes más valiosas y útiles que las que tenemos cuando empezamos y, sobre todo, nos dan puntos de vista que hacen contrapeso al amor ciego natural de un emprendedor.

Por último, un mentor es una buena fuente de autoconfianza, es una forma temprana de mostrar que alguien cree en tu emprendimiento y una buena herramienta para ratificar la confianza en lo que haces.

Entonces ¿Cómo debe ser la relación con un mentor?

 

Define tus objetivos

Para empezar, es necesario entender que un mentor no es lo mismo que un coach y que una relación de mentoría no es ni una amistad ni una consejería fortuita. Buscamos mentores con objetivos específicos, a partir necesidades y objetivos claros y construimos relaciones deliberadas y conscientes.

Nuestra primera recomendación es: determine sus necesidades primero. ¿Qué te quita el sueño? ¿Qué necesitas resolver? ¿Qué no sabes hacer que sea determinante para la consecución de sus metas? Entender primero para qué necesitamos mentoría es la única forma de saber si al final ha funcionado.

Comparar nuestros mentores con la figura de Joda y Obi Wan Kenobi, grandes mentores del cine que nos crió, es un error. Es bueno acercarnos a grandes sabios que nos den los secretos de la vida, pero para emprender necesitamos más pragmatismo.

En el mismo Innovation Competition, los emprendedores presentaban a sus mentores con objetivos claros: mentor de modelo de negocio, mentor para logística y distribución, mentor de teoría de cambio e impacto social, etc.

 

Crea una relación clara con tus mentores

Pedro Medina nos decía que después de escoger con juicio y cuidado quién/quienes serán tus mentores y estar seguros que hay “química” de trabajo, es necesario definir reglas de juego antes de empezar a jugar.

¿Qué tiempo esperan el uno del otro? ¿qué tiempo disponen? ¿cuál es la dinámica de trabajo? No hay ni debe haber reglas ni formas “industrializadas” de hacer mentoría, pero mientras más claras sean las cosas, más sano resultará.

 

Escucha más, habla menos

No escogemos mentores para decirnos que todo lo que hacemos está bien. Abre tu mente, mantente flexible y considera las ideas que te proponen, si lo escogiste fue por algo.

Gran parte del éxito de un proceso de mentoría es mantener una actitud “mentorable”, que no se trata de hacer silencio y asentir, sino de entender las ideas nuevas como formas nuevas de abordar retos y complementar procesos.

Págaselo al mundo

Tu éxito será suficiente pago para tu mentor, pero cuando llegue el momento y sea responsable, con el objetivo de seguir un flujo de experiencias y sabiduría, sé mentor de alguien.

¿Quemar los Barcos?

Nos gusta la famosa historia de Hernán Cortés, conquistador español, que hacia el año 1.500 ordenó a la tripulación quemar los barcos en una lógica de no retorno para luchar contra el imperio azteca.

Esta popular analogía, por la cual hemos preguntado a 40 de los 45 emprendedores que han pasado por el micrófono de Empréndete, propone que si tienes un Plan B no puedes concentrarte 100% en el Plan A.

Al respecto, nos hemos encontrado con apreciaciones útiles para tomar decisiones. Las ponemos sobre la mesa para que usted decida dependiendo de su situación que, como todas, debe ser bien particular.

 

Solo quemando los barcos estamos seguros de llegar a alguna parte:

Ya en nuestro segundo episodio, Gustavo de la Vega nos decía que un verdadero emprendedor es aquel se salta al vacío y arma el avión en el aire. Según Gustavo, emprender es una decisión de vida, y aunque augura trabajo duro, poco sueño y la necesidad de convicción para “lograrlo”, sostiene que la única forma es con enfoque absoluto en la misión.

Se queman los barcos en muchas modalidades; renunciando, dejando otros proyectos a un lado, vendiendo todo, dejando la universidad, etc. y la incertidumbre vale la pena si nada te distrae del objetivo. Aunque radical, muchos emprendedores creen que así es el juego.

Escuchar también EP 002: DEL ÉXITO A LA BANCARROTA Y DE VUELTA AL ÉXITO

“Si podría devolver el tiempo, no quemaría los barcos como los quemé”

David Gómez renunció a su trabajo casi a los 40 para emprender con una esposa y una hija a bordo -todo un gladiador-, y esa es de las cosas que haría diferente si pudiera hacerlo de nuevo.

Según David, emprender requiere estabilidad emocional y no es fácil mantenerla cuando tienes responsabilidades financieras. Asumiendo una posición menos idealista y más práctica, propone quemar los barcos con cuidado y de a poquito. Esto asegura un flujo de caja adicional, menos presiones exteriores y un proceso más sensato y de menos hambre.

Escuchar también EP 012: LOS MANDAMIENTOS DEL MARKETING, LAS VENTAS Y LA ORATORIA CON DAVID GOMEZ

Queme los barcos que tenga que quemar

Aunque esta no es una propuesta que aplique para todos, Francisco García, que emprendió siendo joven y en una situación que no representaba muchas presiones, tiene una posición clara y en extremo útil.

Los primeros ángeles inversionistas son nuestros padres, pues dentro de sus posibilidades y limitaciones se dedican a minimizar las presiones para que nos dediquemos a formarnos y ¿por qué no? a emprender.

Francisco nos dice que, sin ir a excedernos, aprovechemos ese ecosistema que han creado nuestros padres para incubar con paciencia un emprendimiento sólido. Ocurre que muchos emprendedores, con un ánimo de ser independientes rápido (este es uno de los beneficios de emprender) se van de sus casas antes de tener que irse a incurrir en responsabilidades que le adhieren urgencia y pueden quitar tranquilidad emocional para tomar decisiones.

Cada caso es especial, pero el punto de Francisco es pragmático: si puede tener paciencia, téngala, pero ¡Ojo! Paciencia no es trabajar poquito.

Escucha también EP 008: UN PAR DE CONSEJOS PARA DOMINAR MERCADOS DE GIGANTES CON FRANCISCO GARCIA

Un Plan B claro no transmite credibilidad y barcos quemados comunica compromiso.

Bien decía Felipe Santamaría que solo invierten en Emprendedores Full Time. En sus palabras, invertir en emprendimiento es de alto riesgo, y da tranquilidad sentir que su equipo ya está asumiendo ese riesgo con trabajo dedicado. Solo puedo esperar que crean en mí si yo ya transmito haberlo hecho completamente.

Al respecto, muchos emprendedores narran un punto de inflexión en “ese momento” que empezaron a trabajar 100% en sus proyectos. Ellos recomiendan, entonces, que de quemar los barcos progresivamente, propicie la posibilidad de aumentar su dedicación de tiempo a lo que está haciendo.

Escuchar también EP 009: ¿QUIERES SABER QUE VE UN INVERSIONISTA ANTES DE INVERTIR EN TU EMPRESA? CON FELIPE SANTAMARIA

EMPRENDER ES UN ACTO DE AMOR

“Si emprender fuera nuestra forma de protestar ya tendríamos el mundo que decimos que queremos

 

Al margen de tanto debate, si hay un sentimiento común en Colombia hoy es la incertidumbre, y es difícil no responder desde lo que hacemos a lo que pasa en casa.

Entendiendo que aquí nos leen en otros lados, ofrecemos disculpas y dejamos un mensaje que a nosotros nos huele a café, pero que aplica en cualquier rincón del mundo: Si emprender es un acto de amor, es la respuesta a las preguntas que aún no nos hemos hecho.

Se emprende por inspiración y se emprende por frustración, se emprende cuando todo no está inventado, cuando somos consecuentes con algo que hizo click en nuestra mente y no soportamos la duda de “qué pasaría sí”. Emprendemos cuando nos atrevemos a crear.

Crear por crear está bien porque mueve al mundo que se tiene que mover, porque hay que comer y porque hay que crear sobre lo creado, pero cuando la creatividad se conecta con una causa superior a nosotros mismos, emprender deja de ser solo un acto de amor propio y re-formulamos la revolución.

Emprender es la perpetua posibilidad de re inventarnos lo que no nos gusta, es la mejor forma de quejarnos, es la excusa perfecta para crear nuevas formas de hacer las paces, de promover la tolerancia y el respeto, de re definir las relaciones, de humanizar lo que esconde la guerra, es la única manera de que desahogarnos sirva para algo.

Si emprender fuera nuestra forma de protestar ya tendríamos el mundo que decimos que queremos. Para crear hay que re-crearnos a nosotros mismos, hay que emprender-nos al espejo para poder hacerlo en el mundo.

Antes de emprender nuevas grandes multinacionales o apps multimillonarias, emprendamos acciones coherentes a nuestros valores, emprendamos redes bien intencionadas, perdonemos, digamos buenos días y miremos a los ojos.

Cuando la creatividad y el amor caen en la misma ecuación, estamos listos para transformar el mundo.

 

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