Autor: Emprendete

La innovación no es una moda

¿Qué es innovar?

Por: Natalia Tolosa

En el momento de introducirnos en el mundo del emprendimiento o crecimiento y desarrollo de una empresa, nos encontramos sin duda alguna con la famosa y tan mencionada Innovación. Nos topamos con tantas versiones y definiciones que termina siendo un concepto abstracto que da como resultado el que hoy cualquiera que sea diferente o creativo se crea innovador. Y eso, no es tan fácil.

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La cultura se come viva a la Estrategia

Ideas are cheap – and tasty too. Culture eats them even before its pre-breakfast morning run.

Bill Aulet, Martin Trust Center for MIT Entrepreneurship

 

La entrevista que le hicimos a Bill Aulet evidencia cómo todo al final, o, mejor dicho, al principio, recae sobre los equipos.

Esto precisamente porque las ideas, los procesos, las ventas, lo urgente y lo importante es ejecutado por individuos que se comportan como parte de un todo coherente gracias a la cultura, que no es más que la operacionalización de los valores de una compañía.

El primer emprendimiento de Bill no fracasó como una organización sostenible y escalable por tener un mal producto ni una mala tracción de clientes, falló porque no había un propósito significativo que creara unidad en el equipo. En otras palabras, como muchos emprendimientos que mueren día a día, no había un equipo listo para hacer lo que había que hacer para sobrevivir.

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Aunque la importancia de la cultura suene obvia, es necesario entender qué es, qué han hecho las grandes compañías para desarrollarla y por qué esto debe importar a los emprendedores desde el comienzo.

La cultura es, quieras o no

Para comenzar, no hay organizaciones con cultura y organizaciones sin cultura organizacional. Mejor dicho, la cultura se desarrollará, quieras o no.

Por esto la importancia de tener conciencia y tomar acciones deliberadas que moldeen desde el principio la forma en la que se trabaja.

La cultura es principalmente creada por los fundadores, y cuando es eficiente, ejecutada con coherencia desde el día cero.

No se trata de crear una empresa, vender millones, crecer y entonces desarrollar programas robustos de gestión humana. Se trata de entender que para crecer es necesario que un equipo la interiorice, y que eso solo ha ocurrido cuando se traduce en acciones.

Adicionalmente, la creación eficiente de cultura no depende de la coherencia que tengan los valores que escribas y pegues en la pared al lado de la misión y de la visión, sino de la coherencia de la misma con las acciones diarias.

La cultura es todo menos teórica, se enseña con el ejemplo y se reproduce a sí misma con acciones coherentes e incluso, muchas veces, deliberadas.

Una cultura clara y arraigada guía las decisiones de los empleados y genera coherencia en sus acciones, pero eso requiere de una previa coherencia en las acciones del líder.

La cultura no son beneficios

Cuando vimos las oficinas de las grandes compañías tecnológicas de Silicon Valley con mesas de ping pong, tableros por todos lados, refrigeradores llenos de cerveza y consolas de Xbox, es fácil creer que estos espacios soñados de trabajo son el camino a la cultura organizacional del futuro, y de manera directa, no es así.

Estos programas basados en beneficios son parte de una ecuación que solo construye cultura organizacional si se alinean en la forma en la cual se toman decisiones, se ponen retos, se miden indicadores, etc.

Los beneficios no crean cultura, solamente la refuerzan, pero deben ir en armonía con una forma de trabajo coherente que se construye desde abajo.

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La cultura no es cara

Es normal creer que la cultura organizacional es costosa, y aunque algunas acciones puedan serlo, queremos terminar dejando algunos ejemplos que encontramos de cómo puedes crear desde el comienzo y sin costo, dinámicas que promuevan valores y formas de trabajo.

Escuche a los empleados:

Suena cliché, y aunque 9 de cada 10 jefes digan escuchar a su gente, no es en realidad una práctica común. Hágalo periódica y sistémicamente, propicie espacios de comodidad y confianza y hágales sentir que esas conversaciones sirven para algo; es decir: tome acciones a partir de lo que escuche.

Propicia el desarrollo personal y profesional:

Un estudio de PWC demostró que la oportunidad de crecer personal y profesionalmente fue la razón #1 de los Millennials para escoger un trabajo. Es normal que haya claridad alrededor de qué espera la empresa de tu gente, pero no al revés, además del dinero.

Algunas empresas dedican un momento a la semana para ver y discutir una charla TED, otros promueven “mentoría inversa”, que son simplemente programas donde las personas son mentoras de sus jefes en algo que ellos no saben, propiciando no solo el aprendizaje sino una comunicación más horizontal.

Cree tradiciones:

Un código de vestuario diferente para los lunes, una nueva forma de felicitarnos, un himno todas las mañanas, un lenguaje especial para ciertas cosas, etc.

Cada cosa por separado puede sonar tonto, pero si tiene continuidad y una línea narrativa que lo justifique, crea desde el comienzo una sensación clara: esta no es una empresa como cualquiera. Parte del sentido de pertenencia implica diferenciación.

Empodere, deja trabajar:

Otra palabra de moda, pero no por eso menos importante. Elimine las dinámicas de micro-administración. Entregue retos, confíe un poco aprenda de cómo lo están haciendo.

Informe a la gente de lo que ocurre, la información empodera.

Sea coherente con el diseño organizacional:

Aunque las estructuras 100% horizontales parecen utópicas, empiece a aplanar la suya. No prometa sus empleados trabajo en equipo ni libertad en el trabajo si no puede entregarlo, ellos también son clientes.

Que el espacio de trabajo sea deliberado:

De nuevo, las mesas grandes, lo tableros en las paredes, el refrigerador lleno de cerveza y los espacios de trabajo colaborativo funcionan, pero los espacios cerrados, silenciosos y de trabajo individual también. Esto ocurre siempre y cuando sean con una intención clara.

Entienda qué tipo de personas tiene, qué tipo de dinámicas de trabajo espera propiciar y ordene su lugar de trabajo en coherencia con eso mismo.

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No se enamore ciegamente de su idea de negocio

“El ecosistema de emprendimiento a nivel mundial es una cámara de gas de alabanza para las ideas no probadas.”

Bharat Sethi, founder & CEO at PosterGully

 

9 de cada 10 emprendedores resaltan la importancia de amar lo que hacemos y tener convicción por nuestra idea aun cuando pocos, o incluso ninguno, creen en ella.

De ahí vienen las historias de emprendedores que contra cualquier pronóstico han silenciado a familiares, inversionistas, colegas y hasta sociedades enteras creando negocios gigantes y revolucionarios cuando nadie creía en ellos.

La pregunta del millón es ¿cómo saber si la gente tiene razón? ¿Cuál es la diferencia entre alguien que persevera y un simple terco / testarudo?

La historia ha premiado a aquellos que lo hicieron y esa narrativa nos inspira, pero como correlación no implica causalidad, el hecho de que muchos lo hayan logrado no implica que el que lo intenta lo logra, y en cambio, si miramos con juicio, la misma historia está llena de personajes que pasaron una vida tratando de demostrar que tenían razón, y verdadero o falso, nunca lo lograron.

Para empezar a desenredar el nudo, nos gusta mucho la historia de un hombre que llega a un cajero electrónico por un poco de dinero. Al introducir su contraseña, el cajero le dice que es incorrecta, motivo por el cual, con más cuidado, la vuelve a introducir, llevándose la misma sorpresa. En el tercer intento vuelve a escribir la misma contraseña, que de nuevo es incorrecta y en el cuarto y último, seguro de que el cajero está equivocándose, escribe la misma, bloqueando la tarjeta.

Aunque suene tonto, a muchos nos ha pasado.

Esta es la forma típica en la que actúa un testarudo: haciendo siempre lo mismo, esperando el mismo objetivo que no llega y obteniendo resultados cada vez peores.

De este tipo de personas, con todas sus variaciones, está lleno el mundo de los negocios y el emprendimiento: Todavía muchos creen que no venden porque el consumidor no los entiende.

Esto, que nos avirtió Cristobal Piñera  en el episodio 53 de Empréndete y que Santiago Castro llama “encacorramiento empresarial”, nos invita a observar con mucho juicio lo que pasa en nuestra organización, pues como dice Fred Kiel en su libro Return on Character, “Las empresas que tratan de competir bajo el liderazgo de un líder cualificado pero testarudo se están preparando para perder”.

¿Qué hacer para evitarlo?

Para sortear el ego de las compañías y sus colaboradores, recomiendan someterlas, con un grado de constancia, a escrutinio privado. Ser de vez en cuando los mayores detractores de nuestras ideas y lograr convencernos de nuevo del poder de las mismas es un ejercicio que robustece lo que hacemos.

No se enamore de su idea, enamórese de la necesidad de resolver el problema que su idea resuelve, y entonces si las cosas no funcionan, ponga en el centro el problema, entiéndalo desde nuevas perspectivas y pruebe nuevas formas de hacerlo.

Vigile su reacción a los cumplidos personales y procéselos con cuidado. Manténgase en tierra, manténgase humilde. Escuche con menos convicción al gurú dentro de usted mismo y escuche a otros, a los pesimistas y a los optimistas. ¡Respete y proteja su idea, pero no se enamore ciegamente de ella!

Mientras se inventa y se reinventa el ajuste de su producto en el mercado, no pierda el foco en su propio ajuste en este universo. El emprendimiento nos demanda pivotear nuestro producto y también pivotearnos al espejo.

Mentores y Emprendimiento ¿qué son? ¿Por qué tenerlos? ¿cómo tenerlos?

photomentor

Una de las cosas que más nos llamó la atención en nuestro viaje a Boston fue la materialización de una idea que no entendíamos: la importancia de tener mentores.

En las leyendas del Emprendimiento ya se contó que Mike Markkula, inversionista y ejecutivo de Apple fue mentor de Steve Jobs, que a su vez fue mentor Mark Zuckerberg, y que Larry Page y Sergey Brin de Google tuvieron mentoría de Eric Schmidt.

De igual manera, Pedro Medina y Raúl Manuel mencionaron en sus entrevistas el hecho de tener mentores como una clave de éxito, pero solo cuando lo entendimos como una dinámica normalizada en semejante ecosistema, decidimos preguntar, leer y entender de qué se trata la relación con un mentor.

En el Innovation Competition del HUWIB compitieron jóvenes de máximo 23 años con empresas que están revolucionando el saneamiento global del agua, la forma en que distribuimos vacunas en el mundo, y la problemática de seguridad, delincuencia y abuso a mujeres.

Escuchar también: EP049: PRIMERAS IMPRESIONES DEL EMPRENDIMIENTO EN BOSTON

El ejercicio, además de emocionante e inspirador, nos llevó a una pregunta: ¿qué tienen estos jóvenes en común? Antes del hecho de pertenecer a una de las mejores universidades del mundo o la posibilidad de que sean “genios descomunales” como posibles respuestas (creemos que no es así), entendimos que uno de los detonantes era simple: habían decidido rodearse de los mejores para saltar obstáculos, no en su equipo de trabajo, lo cual haría los costos inviables, pero sí como mentores.

¿cómo debe ser esta relación? ¿por qué tenerla? ¿Cuándo tenerla? Y, sobre todo ¿hasta cuándo tenerla? A continuación, nuestras conclusiones:

 

¿Qué es un mentor y por qué es importante?

Para empezar, un mentor es alguien con más experiencia que sirve a un emprendimiento como confidente, consultor, o consejero durante un periodo de tiempo, normalmente de manera gratuita, con el fin de desarrollar habilidades, ayudar a solucionar problemas o a conseguir objetivos puntuales.

Según un estudio de SAGE, el 93% de los empresarios exitosos admiten que haber recibido mentoría está en la ecuación de su éxito.

¿Por qué? Los mentores son fuentes de experiencia que no encontramos en los libros, nos ahorran energía e incluso nos evitan algunos golpes contra las paredes. Ellos nos dan la oportunidad de acceder a redes más valiosas y útiles que las que tenemos cuando empezamos y, sobre todo, nos dan puntos de vista que hacen contrapeso al amor ciego natural de un emprendedor.

Por último, un mentor es una buena fuente de autoconfianza, es una forma temprana de mostrar que alguien cree en tu emprendimiento y una buena herramienta para ratificar la confianza en lo que haces.

Entonces ¿Cómo debe ser la relación con un mentor?

 

Define tus objetivos

Para empezar, es necesario entender que un mentor no es lo mismo que un coach y que una relación de mentoría no es ni una amistad ni una consejería fortuita. Buscamos mentores con objetivos específicos, a partir necesidades y objetivos claros y construimos relaciones deliberadas y conscientes.

Nuestra primera recomendación es: determine sus necesidades primero. ¿Qué te quita el sueño? ¿Qué necesitas resolver? ¿Qué no sabes hacer que sea determinante para la consecución de sus metas? Entender primero para qué necesitamos mentoría es la única forma de saber si al final ha funcionado.

Comparar nuestros mentores con la figura de Joda y Obi Wan Kenobi, grandes mentores del cine que nos crió, es un error. Es bueno acercarnos a grandes sabios que nos den los secretos de la vida, pero para emprender necesitamos más pragmatismo.

En el mismo Innovation Competition, los emprendedores presentaban a sus mentores con objetivos claros: mentor de modelo de negocio, mentor para logística y distribución, mentor de teoría de cambio e impacto social, etc.

 

Crea una relación clara con tus mentores

Pedro Medina nos decía que después de escoger con juicio y cuidado quién/quienes serán tus mentores y estar seguros que hay “química” de trabajo, es necesario definir reglas de juego antes de empezar a jugar.

¿Qué tiempo esperan el uno del otro? ¿qué tiempo disponen? ¿cuál es la dinámica de trabajo? No hay ni debe haber reglas ni formas “industrializadas” de hacer mentoría, pero mientras más claras sean las cosas, más sano resultará.

 

Escucha más, habla menos

No escogemos mentores para decirnos que todo lo que hacemos está bien. Abre tu mente, mantente flexible y considera las ideas que te proponen, si lo escogiste fue por algo.

Gran parte del éxito de un proceso de mentoría es mantener una actitud “mentorable”, que no se trata de hacer silencio y asentir, sino de entender las ideas nuevas como formas nuevas de abordar retos y complementar procesos.

Págaselo al mundo

Tu éxito será suficiente pago para tu mentor, pero cuando llegue el momento y sea responsable, con el objetivo de seguir un flujo de experiencias y sabiduría, sé mentor de alguien.

¿Quemar los Barcos?

Nos gusta la famosa historia de Hernán Cortés, conquistador español, que hacia el año 1.500 ordenó a la tripulación quemar los barcos en una lógica de no retorno para luchar contra el imperio azteca.

Esta popular analogía, por la cual hemos preguntado a 40 de los 45 emprendedores que han pasado por el micrófono de Empréndete, propone que si tienes un Plan B no puedes concentrarte 100% en el Plan A.

Al respecto, nos hemos encontrado con apreciaciones útiles para tomar decisiones. Las ponemos sobre la mesa para que usted decida dependiendo de su situación que, como todas, debe ser bien particular.

 

Solo quemando los barcos estamos seguros de llegar a alguna parte:

Ya en nuestro segundo episodio, Gustavo de la Vega nos decía que un verdadero emprendedor es aquel se salta al vacío y arma el avión en el aire. Según Gustavo, emprender es una decisión de vida, y aunque augura trabajo duro, poco sueño y la necesidad de convicción para “lograrlo”, sostiene que la única forma es con enfoque absoluto en la misión.

Se queman los barcos en muchas modalidades; renunciando, dejando otros proyectos a un lado, vendiendo todo, dejando la universidad, etc. y la incertidumbre vale la pena si nada te distrae del objetivo. Aunque radical, muchos emprendedores creen que así es el juego.

Escuchar también EP 002: DEL ÉXITO A LA BANCARROTA Y DE VUELTA AL ÉXITO

“Si podría devolver el tiempo, no quemaría los barcos como los quemé”

David Gómez renunció a su trabajo casi a los 40 para emprender con una esposa y una hija a bordo -todo un gladiador-, y esa es de las cosas que haría diferente si pudiera hacerlo de nuevo.

Según David, emprender requiere estabilidad emocional y no es fácil mantenerla cuando tienes responsabilidades financieras. Asumiendo una posición menos idealista y más práctica, propone quemar los barcos con cuidado y de a poquito. Esto asegura un flujo de caja adicional, menos presiones exteriores y un proceso más sensato y de menos hambre.

Escuchar también EP 012: LOS MANDAMIENTOS DEL MARKETING, LAS VENTAS Y LA ORATORIA CON DAVID GOMEZ

Queme los barcos que tenga que quemar

Aunque esta no es una propuesta que aplique para todos, Francisco García, que emprendió siendo joven y en una situación que no representaba muchas presiones, tiene una posición clara y en extremo útil.

Los primeros ángeles inversionistas son nuestros padres, pues dentro de sus posibilidades y limitaciones se dedican a minimizar las presiones para que nos dediquemos a formarnos y ¿por qué no? a emprender.

Francisco nos dice que, sin ir a excedernos, aprovechemos ese ecosistema que han creado nuestros padres para incubar con paciencia un emprendimiento sólido. Ocurre que muchos emprendedores, con un ánimo de ser independientes rápido (este es uno de los beneficios de emprender) se van de sus casas antes de tener que irse a incurrir en responsabilidades que le adhieren urgencia y pueden quitar tranquilidad emocional para tomar decisiones.

Cada caso es especial, pero el punto de Francisco es pragmático: si puede tener paciencia, téngala, pero ¡Ojo! Paciencia no es trabajar poquito.

Escucha también EP 008: UN PAR DE CONSEJOS PARA DOMINAR MERCADOS DE GIGANTES CON FRANCISCO GARCIA

Un Plan B claro no transmite credibilidad y barcos quemados comunica compromiso.

Bien decía Felipe Santamaría que solo invierten en Emprendedores Full Time. En sus palabras, invertir en emprendimiento es de alto riesgo, y da tranquilidad sentir que su equipo ya está asumiendo ese riesgo con trabajo dedicado. Solo puedo esperar que crean en mí si yo ya transmito haberlo hecho completamente.

Al respecto, muchos emprendedores narran un punto de inflexión en “ese momento” que empezaron a trabajar 100% en sus proyectos. Ellos recomiendan, entonces, que de quemar los barcos progresivamente, propicie la posibilidad de aumentar su dedicación de tiempo a lo que está haciendo.

Escuchar también EP 009: ¿QUIERES SABER QUE VE UN INVERSIONISTA ANTES DE INVERTIR EN TU EMPRESA? CON FELIPE SANTAMARIA

EMPRENDER ES UN ACTO DE AMOR

“Si emprender fuera nuestra forma de protestar ya tendríamos el mundo que decimos que queremos

 

Al margen de tanto debate, si hay un sentimiento común en Colombia hoy es la incertidumbre, y es difícil no responder desde lo que hacemos a lo que pasa en casa.

Entendiendo que aquí nos leen en otros lados, ofrecemos disculpas y dejamos un mensaje que a nosotros nos huele a café, pero que aplica en cualquier rincón del mundo: Si emprender es un acto de amor, es la respuesta a las preguntas que aún no nos hemos hecho.

Se emprende por inspiración y se emprende por frustración, se emprende cuando todo no está inventado, cuando somos consecuentes con algo que hizo click en nuestra mente y no soportamos la duda de “qué pasaría sí”. Emprendemos cuando nos atrevemos a crear.

Crear por crear está bien porque mueve al mundo que se tiene que mover, porque hay que comer y porque hay que crear sobre lo creado, pero cuando la creatividad se conecta con una causa superior a nosotros mismos, emprender deja de ser solo un acto de amor propio y re-formulamos la revolución.

Emprender es la perpetua posibilidad de re inventarnos lo que no nos gusta, es la mejor forma de quejarnos, es la excusa perfecta para crear nuevas formas de hacer las paces, de promover la tolerancia y el respeto, de re definir las relaciones, de humanizar lo que esconde la guerra, es la única manera de que desahogarnos sirva para algo.

Si emprender fuera nuestra forma de protestar ya tendríamos el mundo que decimos que queremos. Para crear hay que re-crearnos a nosotros mismos, hay que emprender-nos al espejo para poder hacerlo en el mundo.

Antes de emprender nuevas grandes multinacionales o apps multimillonarias, emprendamos acciones coherentes a nuestros valores, emprendamos redes bien intencionadas, perdonemos, digamos buenos días y miremos a los ojos.

Cuando la creatividad y el amor caen en la misma ecuación, estamos listos para transformar el mundo.

 

Educar-nos para Emprender es mantenernos al frente de nuestros sueños

¿Cuáles son tus sueños más locos?

Nos sorprendió que esa pregunta se la están haciendo a estudiantes en 14 colegios de Nueva York y Washington a partir de un proyecto fascinante denominado “El Proyecto del Futuro”. ¿De qué trata? El proyecto nació en 2010 con la misión de dar a jóvenes y niños el coraje y las herramientas para conseguir cosas más allá de buenas notas.

Lo que empezó como un plan para hacer acompañamiento de escuelas con bajo desempeño, vió la posibilidad de dar un paso atrás y entender que desarmando y entendiendo las pasiones y sueños de los jóvenes podría crearse un modelo que les permita pensar en las posibilidades, que son infinitas, antes que en el potencial de lo que hacen.

“El proyecto del futuro” está sacando adelante todo tipo de proyectos, desde danza-tones hasta revistas de arte que más acá del hecho de “acelerar el proceso emprendedor”, estimula el Mindset de los jóvenes para pensar en la acción a partir de la pasión como la primera posibilidad.

¿Qué lecciones podemos aprender sobre esta forma de educación?

 

La importancia de los sueños.

¿Qué realidades queremos crear nosotros mismos? ¿en qué mundo queríamos vivir cuando éramos pequeños? Más allá de un sentido de nostalgia, es necesario rescatar los valores detrás de esos sueños e interiorizarlos, solo así podremos dar un primer paso de manera consciente. Nuevas generaciones comprometidas con sus sueños desde que éstos son pequeños creará generaciones de personas dueñas de sí mismas con la capacidad de accionar cambios consientes. ¿es tarde para empezar?

La importancia de la pasión.

Se habla todo el tiempo de hacer lo que nos apasiona y descubrirlo no parece tan fácil ¿Nos lo preguntaron cuando éramos niños? En “El proyecto del Futuro” se crean entornos con todo tipo de expresiones que no solo incentivan la creatividad, también permiten trabajar desde lo que les gusta a los jóvenes en un sentido cotidiano.

Cuando se menciona la importancia de actuar a partir de las pasiones no se pide comenzar desde el principio con un sentido misional, eso empezar por el final. ¿A qué se refieren con esto? No es tan común ni tan natural que alguien saque adelante una empresa de tecnología revolucionaria porque esto le apasiona sin antes haberse permitido pasar horas interactuando y entendiendo a la tecnología. Después de descubrir nuestras pasiones, las alimentamos en nuestra cotidianidad y después encontramos herramientas para hacerlas parte de nuestro proyecto de vida, y no al revés.

El arte de Delegar

Cuando entrevistamos a Gustavo de la Vega para nuestro segundo episodio de Empréndete, llamó mucho la atención esta idea que ha tenido ideas encontradas: delegar.

No es gratis haber mencionado en tantos capítulos la escena que nos pintó Gustavo de un jefe tomando caipiriñas en las Playas de Ipanema mientras todos trabajaban duro, que, aunque para muchos trae consigo el imaginario del jefe autócrata, vago, que no da ejemplo y guarda consigo dichos como “el que tiene tienda que la atienda”, tiene detrás un conjunto de ideas que pueden ser la clave que muchos emprendedores están buscando y que, incluso, puede ser la principal diferencia entre emprendimientos que se quedan pequeños y grandes empresas.

La proactividad de los emprendedores es admirable, pero puede llegar a ser estúpida si no aprenden a delegarla.

Aunque suena fácil, y parece obvio que para crecer tienes que conseguir personas idóneas y comprometidas a las cuales entregar responsabiliades para dejar de dedicarte a lo urgente y pensar en lo estratégico, pasa que delegar muy rápido puede ser un suicidio y que hacerlo tarde, además de costoso, es letal.

Por eso en Empréndete volvimos a escuchar las entrevistas que hablaron al respecto y leímos qué dicen los expertos ¿a qué se refieren con delegar? ¿Cuándo es el mejor momento para hacerlo? ¿a quién delegar? Encontramos, al fin, cosas como estas:

¿Qué es delegar?

Para empezar, nos referimos a ‘delegar’ con la acción de entregar a otros autoridad, funciones, tareas y decisiones particulares alrededor de un tema. Dicho esto, no nos referimos a la entrega única de tareas -estilo checklist- sino a la cesión de autoridad, entendida como la posibilidad que tiene el otro de tomar decisiones.

¿Cuál es el riesgo de no delegar?

Un estudio del Harvard Business Review muestra que los empresarios gastan el 41% de su tiempo diario en cosas “perfectamente delegables”. El costo de oportunidad de ese tiempo, que podría ser usado en acciones que tengan más impacto en la empresa, hace tremendamente costoso lo posesivo que puede ser un emprendedor con su trabajo. – se trata de hacer tiempo para trabajo que valga la pena-.

Por otro lado, y esto va un poco más allá del trabajo fácilmente delegable (casi siempre operativo), cuando acaparas todas las decisiones importantes de tu empresa, estas creando una cultura que te pone en el centro de manera exagerada, lo que crea una dinámica de trabajo altamente dependiente de ti. Esto lleva a una empresa incapaz de trascender generaciones y, peor aún, incapaz de sobrevivir sin ti.

Bien dice Francisco García que las primeras vacaciones que tiene un emprendedor 100% tranquilo es su primera realización personal, no por la obvia tranquilidad del comentario, sino porque ha logrado que, sin su presencia, la empresa opere de manera normal. Como cuando sueltas la bicicleta de tu hija y ella pedalea sola.

¿Cuándo delegar?

La pregunta del millón. Es fácil delegar cuando ya eres grande porque es parte del “crecer” de las empresas, pero cuando estás en ese proceso, que normalmente es lento y cuidadoso, es muy importante tomar las decisiones con dedal.

¿No tienes tiempo ni para delegar? Este es el síntoma perfecto de que hay que hacerlo, lo cual implica, además, la necesidad de encontrar el tiempo necesario para hacerlo con cautela. Si no tiene tiempo no lo haga con prisa.

Muchos hablan de delegar como una acción que debe ser proactiva y no reactiva. Es decir, antes de que sea obviamente necesario hacerlo, menos traumático y más costoso. Para lograrlo, recomiendan hacer un listado juicioso y tan detallado como sea posible de las tareas diarias de la empresa y contrastarlo con la sensibilidad (riesgo) que puede tener delegarlo a alguien más.

Recomendamos hacer este test que encontramos en inglés.

¿A quién delegar?

Para empezar, mucho miedo a entregar responsabilidades puede ser síntoma de un nivel muy bajo de confianza al equipo de trabajo. Recomiendan hacerlo basado en habilidades, pero antes de eso, en el compromiso de los opcionados con lo que hace la empresa.

Al respecto, el gran Richard Branson centra su éxito en el saber delegar y antes, en encontrar gente más hábil que tú, que entienda tus ideas, comparta tus valores y quiera llevarlos a otro nivel. Esto, claro está, sin perder conexión con lo que hace el negocio para detectar cuando algo ande  mal.

 

Lo que el golf le puede enseñar a un emprendedor

Además del indiscutible cliché de que “los grandes negocios se hacen jugando golf” que relaciona este deporte con altos ejecutivos, grandes acuerdos, alianzas o ventas empresariales y que se refuerza en libros como “Cómo hacerse rico” de Donald Trump, la entrevista que le hicimos a Ana María Arciniegas nos muestra que el deporte inventado en escocia hace 270 años tiene mucho que enseñarle a los emprendedores.

Para la mayoría de deportes el escenario es un campo de batalla, y como están diseñados para competir, toda acción, sea una cesta, un tiro penal, un drive o un Home Run está encaminada en afectar a un contrincante, lo cual genera una estructura mental enfocada en el oponente y en cómo disminuirlo.

Los grandes negocios se hacen jugando golf porque cada uno es responsable de su propio desempeño; todos juegan con los mismos palos, las mismas pelotas y los mismos tees, lo cual te deja enfocar energía en construir-te, en mejorar tus movimientos, en ti mismo.

Aunque es claro que el mundo de los negocios no es un típico juego de golf y que la competencia es parte del día a día del emprendedor, a veces gastamos más tiempo viendo a la competencia a la que queremos “vencer” que construyendo a la organización que debe hacerlo. Los demás deben ser referentes y deben estar en el radar, pero un mindset enfocado en ser mejores por amor propio y no por un sentido natural de competencia, puede ser un factor definitivo de éxito personal y empresarial.

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