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No se enamore ciegamente de su idea de negocio

“El ecosistema de emprendimiento a nivel mundial es una cámara de gas de alabanza para las ideas no probadas.”

Bharat Sethi, founder & CEO at PosterGully

 

9 de cada 10 emprendedores resaltan la importancia de amar lo que hacemos y tener convicción por nuestra idea aun cuando pocos, o incluso ninguno, creen en ella.

De ahí vienen las historias de emprendedores que contra cualquier pronóstico han silenciado a familiares, inversionistas, colegas y hasta sociedades enteras creando negocios gigantes y revolucionarios cuando nadie creía en ellos.

La pregunta del millón es ¿cómo saber si la gente tiene razón? ¿Cuál es la diferencia entre alguien que persevera y un simple terco / testarudo?

La historia ha premiado a aquellos que lo hicieron y esa narrativa nos inspira, pero como correlación no implica causalidad, el hecho de que muchos lo hayan logrado no implica que el que lo intenta lo logra, y en cambio, si miramos con juicio, la misma historia está llena de personajes que pasaron una vida tratando de demostrar que tenían razón, y verdadero o falso, nunca lo lograron.

Para empezar a desenredar el nudo, nos gusta mucho la historia de un hombre que llega a un cajero electrónico por un poco de dinero. Al introducir su contraseña, el cajero le dice que es incorrecta, motivo por el cual, con más cuidado, la vuelve a introducir, llevándose la misma sorpresa. En el tercer intento vuelve a escribir la misma contraseña, que de nuevo es incorrecta y en el cuarto y último, seguro de que el cajero está equivocándose, escribe la misma, bloqueando la tarjeta.

Aunque suene tonto, a muchos nos ha pasado.

Esta es la forma típica en la que actúa un testarudo: haciendo siempre lo mismo, esperando el mismo objetivo que no llega y obteniendo resultados cada vez peores.

De este tipo de personas, con todas sus variaciones, está lleno el mundo de los negocios y el emprendimiento: Todavía muchos creen que no venden porque el consumidor no los entiende.

Esto, que nos avirtió Cristobal Piñera  en el episodio 53 de Empréndete y que Santiago Castro llama “encacorramiento empresarial”, nos invita a observar con mucho juicio lo que pasa en nuestra organización, pues como dice Fred Kiel en su libro Return on Character, “Las empresas que tratan de competir bajo el liderazgo de un líder cualificado pero testarudo se están preparando para perder”.

¿Qué hacer para evitarlo?

Para sortear el ego de las compañías y sus colaboradores, recomiendan someterlas, con un grado de constancia, a escrutinio privado. Ser de vez en cuando los mayores detractores de nuestras ideas y lograr convencernos de nuevo del poder de las mismas es un ejercicio que robustece lo que hacemos.

No se enamore de su idea, enamórese de la necesidad de resolver el problema que su idea resuelve, y entonces si las cosas no funcionan, ponga en el centro el problema, entiéndalo desde nuevas perspectivas y pruebe nuevas formas de hacerlo.

Vigile su reacción a los cumplidos personales y procéselos con cuidado. Manténgase en tierra, manténgase humilde. Escuche con menos convicción al gurú dentro de usted mismo y escuche a otros, a los pesimistas y a los optimistas. ¡Respete y proteja su idea, pero no se enamore ciegamente de ella!

Mientras se inventa y se reinventa el ajuste de su producto en el mercado, no pierda el foco en su propio ajuste en este universo. El emprendimiento nos demanda pivotear nuestro producto y también pivotearnos al espejo.

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